Hace cinco años, Moore Intelligence reveló una verdad incómoda: era muy probable que no se cumplieran los objetivos para descarbonizar la economía global. Nuestro nuevo análisis describe un entorno empresarial cada vez más volátil y vulnerable a riesgos imprevistos.
Incluso con el poder combinado de la Inteligencia Artificial y las mentes humanas más brillantes, las tecnologías e infraestructuras necesarias para reemplazar los combustibles fósiles y alcanzar las ambiciosas metas climáticas globales aún no se han desarrollado ni desplegado por completo a la escala requerida.
Las empresas más afectadas suelen ser las ambiciosas compañías del mercado medio (mid-market), que son el motor de la economía mundial. Estas se encuentran intentando adivinar las futuras regulaciones y se sienten confundidas sobre dónde invertir para garantizar su supervivencia y crecimiento a largo plazo.
Sin embargo, las crisis presentan oportunidades. Lejos de las mesas de conferencias internacionales dominadas por políticos, las empresas innovadoras están encontrando formas nuevas y sostenibles de avanzar.
De los valores ambientales a la acción basada en el valor
Se ha producido un cambio notable en el pensamiento empresarial sobre la sostenibilidad. El posicionamiento público de alto nivel sobre los valores ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) ha sido superado por un enfoque comercial pragmático, que vincula la sostenibilidad directamente con la creación de valor y la gestión de riesgos para generar ventajas competitivas.
Hablar de una retirada masiva o un retroceso en los criterios ESG es un error; se trata más bien de un replanteamiento y un nuevo enfoque. Un estudio de 75 empresas globales realizado por Harvard Business Review muestra que solo el 13% había dado marcha atrás en sostenibilidad, mientras que la mayoría mantiene el rumbo o está redoblando sus esfuerzos discretamente.
Las preocupaciones sobre la sostenibilidad en las cadenas de suministro, las rutas marítimas y el flujo de energía y materias primas han provocado diversas respuestas. Estas incluyen la renegociación de contratos y la refinanciación o reubicación de operaciones ante conflictos internacionales y disputas comerciales.
Esto está redibujando el mapa empresarial global. Hay un mayor énfasis en el nearshoring y el friendshoring (traslado de la producción o distribución a naciones aliadas o cercanas) para minimizar el riesgo de interrupción del negocio.
Cifras clave:
- 0/45: Indicadores de acción climática en camino de alcanzar los objetivos de 2030.
- 70%: Cuota global de China en el procesamiento de los 20 minerales clave para la energía.
- 800m: Usuarios semanales de la aplicación de IA ChatGPT.
Quedándose atrás en el cambio climático
Si bien el cambio climático no es el único aspecto de la sostenibilidad, tiene ramificaciones para todos los negocios, desde el suministro de energía y materias primas hasta los costes de producción.
Un informe del World Resources Institute (WRI) es demoledor: ni uno solo de los 45 indicadores clave de acción climática está en camino de alcanzar los objetivos de 2030. Aunque la mayoría va en la dirección correcta, el ritmo y la escala del progreso son inadecuados.
En el lado positivo, la cuota global de electricidad procedente de energía solar y eólica se ha más que triplicado desde 2015. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la capacidad mundial de renovables se duplicará con creces para 2030.
Alimentando el futuro: Un enfoque pragmático
Un factor complejo destacado por la consultora McKinsey es que, a pesar de la gran inversión en renovables, el petróleo, el gas y el carbón seguirán dominando la matriz energética mundial mucho más allá de 2050.
La realidad es que la creciente demanda de electricidad supera la velocidad de transición a las renovables. Por lo tanto, el pensamiento polarizado sobre las fuentes de energía debe dar paso a un enfoque más unido y pragmático que garantice el suministro y la asequibilidad de los precios.
Minería: "Hora de dar la alarma"
Los metales estratégicos y minerales de tierras raras son la clave de la electrificación. El cobre y el litio son esenciales para casi todas las tecnologías de transición.
La balanza entre oferta y demanda ya está bajo presión:
- China procesa más del 70% de los 20 minerales principales.
- BHP prevé que la demanda de cobre aumentará un 70% para 2050.
- La AIE calcula que el suministro de cobre será un 30% inferior a la demanda para 2035.
La IA y el beneficio neto
El uso de la Inteligencia Artificial es la gran diferencia respecto a hace cinco años. El 88% de las empresas globales ya utilizan la IA en al menos una función empresarial.
Investigaciones de IDC revelaron que las organizaciones con un enfoque estratégico en IA lograron un retorno de inversión (ROI) de 3,70 dólares por cada dólar invertido. En algunos casos, el retorno fue de hasta 10,3 veces el gasto.
Sin embargo, la IA es un arma de doble filo: su potencia puede ayudar a desarrollar formas de trabajo menos intensivas en energía, pero los centros de datos que la impulsan devoran enormes cantidades de electricidad y agua. Para 2030, se estima que el consumo de los centros de datos superará el consumo eléctrico anual actual de todo Japón.
Responsabilidad en la cadena de suministro
Aunque una empresa sea pequeña, las grandes corporaciones a las que suministra estarán obligadas a informar sobre las emisiones de carbono de toda su cadena de valor (lo que se conoce como Alcance 3).
El Alcance 3 representa generalmente el 75% (y hasta el 90%) de la huella total de gases de efecto invernadero de una empresa. El calendario de implementación para el reporte obligatorio varía, pero está avanzando rápidamente en el Reino Unido (2026) y la Unión Europea.
Conclusión
Liderar una empresa verdaderamente sostenible en el volátil entorno actual requiere habilidades y conocimientos significativos.
Hemos analizado algunas verdades incómodas sobre la agenda del «cero neto» (net zero). No obstante, la verdad fundamental y perdurable es que la capacidad de generar beneficios e invertir en el futuro es vital para la transición hacia una economía sostenible que beneficie a las empresas, a la sociedad y al planeta.


